Oxitocina, la hormona del amor de madre


Publicado en LaVanguardia con motivo del día de la madre. 1.05.2016

Oxitocina, la hormona del amor de madre


Oxitocina, la hormona del amor de madre
Una madre juega con su hijo pequeño (Flickr RM)


La llaman la hormona del amor y es la responsable de que el vínculo que una madre siente por su hijo sea el lazo afectivo más poderoso. En el día de la madre, indagamos en la química que se esconde detrás del cariño.
“En una relación madre-bebé con un sistema de oxitocina activo, uno puede observar, sentir, casi oler, el amor que emana de uno a otro en constante retroalimentación, generando un ambiente capaz de contagiar a quienes les rodean. Amar genera oxitocina y ella nos da la capacidad de sentir el amor”, describe Alicia Domínguez Diéguez, psicóloga perinatal.

Un bebé duerme a hombros de su madre
Un bebé duerme a hombros de su madre (Westend61 - Westend61 / Getty)
Tan fuerte es su efecto que está grabado en el ADN de todas las féminas. La maternidad en cualquiera de sus formas desarrolla procesos que desencadenan la producción de esta sustancia. “Muchas no se inician como un proceso biológico, pero en cualquier caso, todas ellas estarán en retroalimentación con esta hormona. Amar produce amor”, añade.
La pócima del amor
“La oxitocina es la expresión bioquímica de la experiencia de amor, unión y confianza”, describe Alicia. Ligada al bienestar, el sistema endocrino genera esta sustancia en las interacciones de afecto positivo.
“Está presente en todos los actos de amor; cuando tenemos un orgasmo, cuando compartimos comida, cuando abrazamos, cuando mantenemos contacto, cuando nos sentimos tranquilos, cuando nos miramos profundamente a los ojos, cuando sentimos que formamos parte de algo…”, cuenta la experta.
Aunque sus cotas más altas se alcanzan con el embarazo y la lactancia. “Tras un parto fisiológico, -que se desarrolla a su propio ritmo, sin intervenciones químicas-alcanzamos los mayores niveles de oxitocinaque pueden lograrse en la vida.

Una madre después de dar a luz a su bebé
Una madre después de dar a luz a su bebé (Image taken by Mayte Torres - Moment RM)
La función de este pico de oxitocina es que madre y bebé se reconozcan mutuamente y se enamoren profundamente el uno del otro; un mecanismo evolutivo para garantizar el cuidado de las crías”, argumenta.
Esta hormona despierta el instinto maternal no solo en humanos. Un estudio realizado por la Escuela de Medicina de la Universidad Nueva York demostró que la secreción de oxitocina era una pieza fundamental para que las ratonas reconociesen el llanto de sus crías.
Se trata de un mecanismo que empodera a la mujer y la convierte en una heroína con un objetivo
Pero los roedores no son los únicos mamíferos para los que esta sustancia refuerza la conexión familiar. La Dra. Kelly Robinson, investigadora de la Unidad de Mamíferos Marinos de la Universidad de St Andrews, descubrió que los niveles de oxitocina en las focas se incrementan al estar cerca de sus crías. Además, Robinson apunta en su trabajo que la concentración de la hormona determina por qué unas madres cuidan mejor a sus bebés que otras.
Este comportamiento se traduce también en los humanos. “El bebé estimula la oxitocina de la madre, y el efecto de esto le garantiza cuidados, calor y alimento. Asimismo, el funcionamiento adecuado de este elemento favorece el éxito de la lactancia materna; estimula la producción de prolactina, actúa como vasodilatador y activa la eyección de la leche”, declara Alicia.

Un abrazo de una madre y su hija
Un abrazo de una madre y su hija (Getty)
Hormona todopoderosa
ALÍCIA DOMÍNGUEZ
Psicóloga perinatal
Más allá del encender el amor materno filial, este concentrado despierta también el coraje y la fuerza. “En los niveles en los que se presenta en el embarazo, parto y posparto, tiene un prodigioso efecto: elimina de la amígdala los efectos bioquímicos de la parálisis ante el miedo; la indefensión aprendida, que es el miedo condicionado culturalmente, del que aprendemos a no escapar o enfrentar”, asegura la psicóloga.
Se trata de un mecanismo que empodera a la mujer y la convierte en una heroína con un objetivo: asegurar el bienestar de su vástago. De ahí que incluso pueda dar pie a comportamientos agresivos como respuesta protectora. “La madre fiera es la recuperación de nuestra condición mamífera, la maternidad instintiva, más allá de los condicionamientos socioculturales”, indica Domínguez.

Una madre anciana abraza a su hija
Una madre anciana abraza a su hija (Thomas Tolstrup - Thomas Tolstrup / Getty)
Herencia materna
De entre las múltiples capacidades heredadas de las madres hay una que destaca sobre las demás: nos han enseñado a querer. “El amor materno es el modelo que desarrollamos a lo largo de la vida en las relaciones que establecemos, es nuestro principal estilo afectivo. Las primeras experiencias de nuestra vida dejan una profunda huella en la sensación de cómo es estar en este mundo”, señala Alicia.



wü es un sonido del silencio

Psicología con el propósito de acompañar el proceso de reflexión, curación y concienciación de  aquellas personas en búsqueda y recuperación de sentido vital. 
La crisis existencial que vivimos es el resultado de una pobre percepción de nosotros mismos. 
Por ello planteo un trabajo simple y profundo desde el que poder reorganizarnos, hacer una nueva valoración de nosotros mismos y reconfigurar nuestro mapa vital. 

¿quién soy?
¿hacia dónde voy?

Trabajar con estas preguntas es el punto de partida. 



Orgasmo

Comparto aquí una reflexión relativa al texto imprescindible de Casilda Rodrigáñez Pariremos con placer, en la Explicación fisiológica del parto orgásmico.

-Pequeña introducción para quien no conoce el texto-

El útero es un músculo. El músculo con mayor capacidad adaptativa y mayor fortaleza y flexibilidad. 
Su anatomía se configura con 3 tipos de fibras: las fibras circulares, las longitudinales, y las intermedias, en forma de espirales y ochos. 

Las fibras circulares son las que se ocupan de sostener dentro del útero lo que está dentro. Encontramos más densidad de fibras circulares al acercarnos a la base y el cuello del útero. Éstas fibras serán las que se distiendan para dilatar el cuello del útero, para permitir que el bebé o la menstruación tengan salida. Estas fibras están inervadas en el sistema nervioso simpático. En una explicación muy rápida podemos decir que el simpático responde a las situaciones de activación -agitación, peligro, alerta-.

Las fibras longitudinales, a lo largo del útero, son las que al contraerse empujan hacia el exterior lo que está dentro del útero. Están inervadas al sistema nervioso parasimpático, que responde a las situaciones de calma. 

Las fibras longitudinales y circulares han de funcionar a la par para que el movimiento del útero sea eficaz. Mientras las longitudinales se acortan las circulares han de distenderse para no ejercer resistencia. 
Así, si existe una activación del sistema simpático, las fibras circulares no cederán al efecto de la dilatación. 
Si un movimiento natural del útero se encuentra con la resistencia de parte de su anatomía, el funcionamiento deja de ser eficaz, y además se produce dolor. 

Las terceras fibras, las espirales, se encargan de abastecer de lo necesario a las fibras musculares del útero en su trabajo. 

Lo que más duele en el parto es el miedo

El miedo como respuesta a estímulos externos e internos: miedo al cambio, miedo a lo desconocido, miedo a la verdad...

Me parece muy interesante, muchísimo, romper los esquemas-formas habituales de organizar la información, no hablamos tanto de sistema nervioso, sino de sistema sexual. Reorganizar la información; en lugar de mirar anatómicamente, hacerlo funcionalmente para poder comprender lo que sucede.

Me parece importante para no perder el foco apntar que tal y como presenta el funcionamiento del útero Casilda R. en este trabajo, el orgasmo no hace referencia al momento de culminación de una relación genital, sino al mismo movimiento del útero que es en sí mismo placentero. No es por tanto un nivel del placer que haya que alcanzar para considerar un parto como “orgásmico”, sino que el orgasmo es el movimiento natural y libre del útero, que implica una descarga de líbido –energía vital-. 
La cantidad de placer –sensación subjetiva- vendrá determinada por la capacidad de recepción de oxitocina y otras hormonas de ése organismo y por la capacidad psíquica de entregarse al placer, y supongo también por el progreso que haga el útero en ese ciclo de expansión y concentración que finaliza en el orgasmo.  Igual que en un ciclo de respiración en alguna de esas buenas respiraciones, puede suceder algo distinto, quizá se liberará algo más el tejido que hará que sea especialmente placentera.  Hay orgasmos que nos llevan más allá de donde normalmente estamos, y ahí enlazo con el trabajo de Odent  Las funciones de los orgasmos y el papel que juega la oxitocina en el estado ampliado de consciencia.

El movimiento del útero durante el orgasmo –como fin de coito-, el movimiento del útero en la menstruación expulsando el endometrio y el movimiento del útero en el parto, es el mismo movimiento. Y es el mismo movimiento que sucede  unas octavas más bajas en muchos momentos de la vida cotidiana.

El orgasmo es un movimiento del útero



El movimiento del útero es en sí mismo placentero. 
Lo que duele es que no se mueva, que esté bloqueado. 

El cuerpo femenino es biológicamente placentero.

La oxitocina anima al movimiento del útero, pero un paso más allá, el movimiento del útero genera la secreción del oxitocina. 
La oxitocina altera, amplia, el estado de consciencia. 

Ahí está el "Planeta Parto" en unos niveles de oxitocina más altos de lo que ninguna otra situación puede dar. También en la capacidad de entrega, la cualidad sensible de cómo una percibe la experiencia, 
"una puede vivir pensando que nada es un milagro o que todo lo es".

Aquí es donde está el disfrutar de la menstruación, del estado de consciencia diferente que nos da, de lo que sucede cuando una presta atención a lo que emerge a la superficie en la onda que empieza en el útero expulsando en endometrio.


Es impresionante que los estudios del funcionamiento del útero, científicos, con  miouterogramas que datan de 1966 sigan sin formar parte de la información accesible a todos en los libros de texto.

Me parece muy interesante el potencial revolucionario de ésta información, que crea un movimiento de afirmación instantáneo en muchas mujeres. Hace que se despierte en una la necesidad de recuperar su cuerpo, de conocer cómo funciona la propia vida.

Interesante también el pudor colectivo al usar la palabra Orgasmo.

El orgasmo es nuestro, recuperémoslo.